¡Extraño! Diciembre.

Diciembre, un diciembre demasiado frío. Extraño el calor de hogar, ustedes ya no están, ahora, en verdad me encuentro solo, añorando los tiempos, allende en que la víspera de navidad ya ibas comprando todo para cocinar las deliciosas cenas para degustar en navidad y año nuevo. Sí, extraño los corre por esto, regresa a comprar aquello, ve a la tienda y compra lo demás. Extraño el aroma a romero, a adobo, caldo de camarón, espagueti, ensalada de manzana, como nos bebíamos el almíbar de los duraznos, peleándonos por el último sorbo. Extraño los regaños por gastar el dinero en cohetes. Extraño su presencia, su ausencia me debilita, me hace más vulnerable los sentimientos. Sí, extraños los pleitos entre tú y yo, porque te negabas a estas celebraciones, pero a la mera hora, todo a prisa, me ponía a cocinar, dos botellas de tequila, de ese que por logotipo trae un zapato de caballo, blanco. Extraño el árbol de navidad. Extraño escuchar el sonido de las esferas la quebrarse en el piso y otras a propósito porque ese sonido me fascina. Extraño a los dos, sentados en la mesa, saboreando de tus guisos. Extraño el pásame una servilleta, estírate. Extraño el márcale a tu abuela, a tus tíos y tías. Extraño esperar quiénes vendrán a visitarnos. Extraño, también, dormirnos “temprano” para ir al recalentado familiar. Extraño sacar los toper para guardar algo para llevar a casa de la abuela. Extraño llegar y que ya no estén: La abuela, el Cuacharas, el tío Raúl. Extraño a todos sentados en la mesa de la casa de la abuela, comiendo de los diversos guisados de las tías. Extraño la dulce y tierna voz de tía Martha al teléfono. Extraño a mis amigos, a las 12 en punto, de la noche, en los juegos, para brindar y reafirmar la amistad. Extraño ir a visitar a las familias de mis amigos para dar el abrazo y desearles felicidad. Extraño despertar y correr al árbol para abrir los regalos. Sí, extraño y extrañaré este todos los siguiente años a todas y todos los abuelos, tías y tíos, amigas y amigos, a todos mis perros, hasta a mis enemigos, pero lo que más extrañaré serán sus abrazos, sus besos, sus palabras, su presencia en la mesa, en la que ahora ya es mi mesa, sí, los extrañaré y ya nada será igual sin ustedes. Extraño, sí, los extrañaré hoy y siempre: mi Trabucles, mi Jefita, o sea mi Madre y mi Lión-Lión, mi Marshall, o sea mi padre. Desde acá hasta allá…¡Extraño!

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