La pared.

La pared.

Qué extraña pared. Altura, casi dos metros; largo, unos 4 metros. Está pintada de azul cielo, pero vacía, a comparación del común de las paredes. Podría decir que esta desnuda o virgen. Al parecer lleva años así, no hay indicios de que estén por vestirla. Pareciera que, quienes la habitan, no tienen recuerdos, es más, todas las paredes de esta casa se encuentran en las mismas condiciones, lo percibo. Será que los dueños no tienen recuerdos o se esconden de alguien, de dónde vendrán, por qué las paredes están vacías. Pero, qué hago yo aquí, en esta casa, sólo vine a dejar unos documentos, me invitaron a pasar mientras llega el propietario, y me llamó la atención ver unas simples y llanas paredes. Sí, así es, a diferencia del común, inclúyome dentro de ese común.

Las paredes, de la mayoría de los hogares, penden, de ellas, recuerdos de todos los tiempos. Mostrando el paso de los años; estilos de vida familiar; la evolución de dicha familia; la prosperidad o la decadencia. Es un viaje en el tiempo. Entretiene imaginando el momento preciso de los acontecimientos que muestran. Hacen que la estadía se amena, imaginando, recreando. Desde los bisabuelos, abuelos, los momentos actuales o del pasado inmediato, pero a partir de qué fecha podemos considerar un pasado inmediato…

Recuerdo aquélla ocasión en que fui a entregar, igualmente, documentos a otra casa, y mientras esperaba, en el cuarto de estar, sala, cuarto de visitas o estancia, como gusten denominarla o denominarlo, me llamó la atención la pared de los recuerdos. Una pared saturada de fotos, lo extraordinario es que era el árbol genealógico de la familia, desde los bisabuelos hasta la actual generación. Concluye con la foto de una quinceañera, por lo que pude observar, es de este año o, máximo, tres años atrás, lo sé por la calidad de la imagen, el vestido, los zapatos, el peinado, todo me lleva a un pasado inmediato.

Nunca falta la foto de la boda de los padres; la sesión fotográfica de los hijos; la foto de la quinceañera; el o los diplomas de titulación de los estudios; las fotos con los abuelos; no olvidemos, también, las fotos de las mascotas; las de los viajes, en fin, siempre hay una foto que colgar, que vista una pared; o, mínimo, una litografía de aquel pintor famoso, famoso en su casa, cuadra o parque; o el retrato de la chica de revista porno; o la que vino en la compra del marco para la foto que se ha olvidado cambiar…en fin.

En verdad, es extraño encontrar una pared desnuda, virgen, en la actualidad, o serán los tiempos modernos, minimalistas, entre menos es mejor, o, en este caso, los recuerdos viven, y vivirán, por los siglos de los siglos… en sus mentes o les pesarán los recuerdos visibles, tangibles. El caso es que: siempre habrá un recuerdo colgado, en alguna pared, y ése, podría ser el tuyo.

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