Chiquita.

chiquita

Del escritor cubano, Antonio Orlando Rodríguez, premio alfaguara 2008.

Este escritor, cubano, nos relata la biografía de una mujer real que vivió a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, una liliputiense, llamada Espiridiona Cenda “the living doll”, media 26 pulgadas (66cm), bailarina y cantante del vaudeville. Vivió dos momentos sociales trascendentales, la independencia de cuba y la primera guerra mundial. Para Chiquta “La grandeza no tiene tamaño”.

Es una novela biográfica, con un toque de fantasía. Antonio se entera de la venta de la biblioteca de Cándido Olazábala, un viejo de 80 años a punto de recluirse en un asilo, y se dirige para ver que encuentra. Olazábala le pregunta qué si es escritor, a lo que asiente Rodríguez. El vijo lleva al joven escritor a la parte de arriba de su casa y le muestra unas cajas, de las cuales saca una foto de una enana, la cual despertó una gran curiosidad en Antonio, y don Cándido le comenta que en un tiempo quiso escribir la historia de esta diminuta mujer, trabajo que quedó pendiente  por la indecisión de redactarla. Eran tres cajas, una se perdió cuando el huracán Fox, en 1952, azotó la ciudad de Matanzas, le comenta don Olazábala a Rodríguez.

Antonio no halla la forma de comenzar a escribir el libro y va en busca de Olazábala para que le relate la historia, y entre los dos logran sacar la obra avante.

Eran tiempos en los que la gente con características diferentes o, de cierta forma, extraña (liliputienses, mujeres barbadas, gigantes, etcéteras) se mostraba al público, ya sea, en circos, ferias, teatros (siendo las atracciones principales en estos escenarios), y por los cuales la gente llegaba a pagar buenas cantidades de dinero con tal de saciar su morbo. De esta forma lograban obtener recursos para vivir, estas singulares personas. Nos platican sobre los amoríos de Espiridiona Cenda, amoríos con hombres de tamaño normal, liliputienses, con dos mujeres francesas y con un adolecente de 17 años, cuando ella estaba en los treinta y tantos años.

Relata algunos aconteceres fantasioso y exagerados, como sus bilocaciones (el estar en dos lugares al mismo tiempo), sobre una cofradía de la hermandad -conformada por este tipo de gente-, sobre su visita a la casa blanca, el asesinato de un mandatario norte americano,  el anécdota de cuando su pez la salva de asfixiarse, el disfrute de los coches, incluso, en una de las tantas ferias que se presento, uno de sus promotores le mandó hacer uno a su medida. A pesar de que tuvo que dejar su adorable Cuba para irse, a E.U., en busca del triunfo, siempre estuvo pendiente de su entrañable país.

Un libro bastante ameno por su escritura y contenido. Muestra un par de fotos de chiquita, carteles de donde se presentó, de compañero de trabajo, poemas y pensamientos que ella redacto de su propia inspiración. Un libro que recomiendo ampliamente.

“La grandeza no tiene tamaño”

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