La última vida.

pum-it-up.jpg

Con tan sólo 16 años, Luís, un excelente alumno, se dirigía a su escuela preparatoria, él quería ser doctor, pero todo se truncó cuando conoció a Rocío.

Fue un lunes por la mañana cuando decidió hablarle. Diario se la encontraba en el metro, en la estación de Zapata. Él se le acercó, la saludo; ella iba de uniforme de secundaria, pero no iba a la escuela, se iba de pinta a Plaza Universidad, a las maquinitas, esa es su pasión. Rocío respondió el saludo de Luís. Comenzaron a platicar.

Luís, desde la primera vez que la vio se enamoró de ella. Rocío es muy linda, sus facciones son finas, es güera de ojo claro, piernas largas y torneadas, buena cintura y todo en su lugar, parece una nena de gimnasio, pero no. Él comenzó a platicarle sobre sus proyectos de vida, de la escuela y del trabajo, que quiere llegar a ser el mejor cirujano de México, pero ella no mostró ningún interés en el tema. Se estaba aburriendo, cuando de pronto le pregunto si le gustaba bailar. Él es un niño muy correcto y educado, hijo de una familia de intelectuales, es único hijo, por lo tanto el consentido. Tiene buen porte, buena figura, no le pide nada a nadie. Parece galán de telenovela. Un niño muy estudioso, prefiere los libros y las tareas que andar por la calle vagando, un hijo ejemplar. Pero cuando conoció a Rocío y a las maquinitas de baile, las que se llaman “pum it up”, ahí fue su perdición.

Luís invito a Rocío a tomar un café a la plaza, pero ella le respondió que aceptaba siempre y cuando fueran luego a las maquinitas para que la viera bailar. Ella ha ganado, durante dos años, consecutivos, el primer lugar en este juego y en esta plaza. Es muy famosa en el centro comercial, es una chica muy social. Nunca se había enamorado, no conocía nada sobre el amor.

Durante el café, él se fue enamorando más de ella y ella se enamoró de él. Le pidió que la acompañara a la sección de las maquinitas, quería mostrarle lo buena que era en el juego, después de convencerlo llegaron al lugar. A ella le salía gratis el juego, lo invitó a participar, pero no acepto, se negó, se le hizo una pérdida de tiempo y se fue.

Al día siguiente que se encontrón en el metro, ella no lo pelo, estaba indignada porque se fue y la dejó en las maquinitas; el hizo su mejor esfuerzo para que se encontentara, hasta le prometió que en la tarde pasaría por la plaza e iría a verla a la sala de video juegos y se montaría en la máquina, lo que hizo que ella cambiara su actitud. Lo abrazó y le dio un beso, un gran beso y se fueron. Ella hacia la plaza y él hacia la escuela.

Cuando llegó a los juegos, la encontró en la maquina, jugando ya, él se dirigió de inmediato por unas fichas y sin decirle nada, se monto en la máquina de baile que está junto a ella, sin saber cómo se juega, pero resultó ser un experto en la materia, le entendió muy rápido y, al principio, sólo iba por las tardes, pero fue tanto la obsesión hacia ella y hacia el juego, y más que nada, por estar con ella. Así fue que, poco a poco fue pasando más tiempo con ella en la plaza, en los juego, hasta que dejó de ir a la escuela. Se clavó con el dichoso juego.

Un día, decidieron cambiar de sitio y se fueron a otro lugar, no era ninguna plaza, era un local de video juegos y maquinitas de baile. Luís, mientras fue a comprar las fichas, ella se dirigió a comprar unos refrescos. Estuvieron jugando mucho tiempo. A él le toco la última ficha, la sacó de su bolso y, de puro milagro, la vio y la leyó. Era una ficha muy rara, por una cara de la moneda decía “tú” y por la otra “última vida”. No le dio mucha importancia, la insertó y en la pantalla apareció su imagen, la de Luís, diciéndole: está es tu última vida, juégala y si mueres, mueres ¿quieres jugarla?

5 comentarios

Archivado bajo historia

5 Respuestas a “La última vida.

  1. Mi querido Jems… me dejaste intrigada.. en lo mas interesante.. espero publiques la continuacion, o es que lo dejaras a la imaginacion..?… 😀 besitos y buen comienzo de semana..
    lgh

  2. Querido, Son Nudos en Nuestra cabeza.. si, algo asi como tu dices.. desde la dimensión desconocida..
    Besitos desde la imaginacion…

  3. Jems, espectacular!!!!!!!!
    El cuento habla a las claras de nuestras obsesiones y de lo difícil -a veces imposible- que nos resulta librarnos de ellas.
    Aún cuando sabemos que “hemos jugado nuestra última ficha”, seguimos persiguiendo esa obsesión ….hasta el final
    Besos de Luna

  4. JEMS

    Lástima que en el juego de la vida no haya un botón para reiniciarlo. Por eso hay que jugarlo y bien, arpovechar las fichas que nos quedan.

    Besos desde la dimensión desconocida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s