La cagaste.

Cambiaste lo más por lo menos.

Te tocó un marido, el mejor, un parrandero y vividor, ni modo.

¡Qué bonita navidad! La que pasaste, con los ojos morados, por los golpes que te dio. Un buen regalo, el que te obsequió. Te embarazó, pero a la fuerza.

En el sexo ya no hay pasión, es puro temor, pura rutina, hacerlo para evitar la agresión; es como si fuera una violación.

Vives asustada, encerrada y sin poder salir. La rutina es: salir por la mañana de tu casa para ir al trabajo; del trabajo a la escuela; de la escuela a tu casa. Te tienen bien checada, tu celular suena a los cinco minutos de terminara alguna actividad; conocen tus horarios, cinco minutos tarde y…el reclamo. Cuidado y te llame un amigo, varón, el lío que se te armo. No es que no puedas cambiar las cosas, lo que pasa es que no quieres, el miedo te lo impide, el miedo a las represalias. Te tiene aterrorisada ¿dónde quedó tu dulce mirada? Ahora es triste, ¿qué pasó con tu sonrisa? Ahora es fingida.

El fin de semana es peor. Tienes que cumplir con los deberes del hogar. Es viernes le toca trabajar, si bien te va, llega temprano; a las 6:00 am del sábado, sino es que hasta el domingo regresa, bien…borracho, pero llega. Te la pasas sin dormir, por estar al pendiente de él, mientras él se divierte. Es hora de lavar la ropa, de quitarle las manchas del labial, que no es el tuyo, verdad; en los pantalones encuentras, dentro de los bolsillos, condones, residuos de drogas…ni modo, a fregar.

Lo que Dios une, el hombre no lo puede separar. Hasta que la muerte los separe. El tiempo pasa y ¿tú?…te has acostumbrado a esa vida. Hasta dónde lo vas a dejar llegar.

Catorce de febrero, llegó borrocho y drogado. Tu regalo…de nuevo unos putasos, en el último caíste al suelo y ahí te dejo. Ahora si muñeco, la cagaste y gacho, se te pasó la mano. Él se fue a dormir y a ti te dejó allí, tirada en la sala; él en el cuarto, durmiendo y roncando. A la mañana siguiente, él se levantó, te llamó a gritos, no respondiste, él se encabrona y te va a buscar, tú sigues allí, tirada en la sala, él se acerca para despertarte, pero ahora tu sueño es eterno. La cagaste muñeco, la has matado. Ahora estás arrepentido, lloras, le pides perdón, prometes que vas a dejar los vicios, pero ya es demasiado tarde muñeco…la cagaste.

Muñecas, no la caguen y ármense de valor, denuncien, saquen sus garras, muestren sus dientes, son fuertes, huyan, no pasa nada. Siempre, en algún lugar, habrá alguien que las escuche de verdad.

1 comentario

Archivado bajo historia

Una respuesta a “La cagaste.

  1. MiNe

    Que me has dejao’con la boca abierta… y con la piel chinita.. :S Consejo util y con experiencia.. Ponganse a estudiar Box🙂

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