Santa Clos es tu papá

Ya llegó la navidad, muchos regalos me van a dar, muchas sorpresas me voy a llevar, que felicidad.
Saqué el árbol de navidad, lo empecé a decorar, con esferas y luces de colores y uno que otro dulce. Le puse mi calcetín a Santa Clos, una media grande, muy grande para que me deje muchos dulces. Esta navidad será inolvidable, lo sé.

Voy a esperar a Santa Clos, ahora no me dormiré, lo esperaré y lo sorprenderé. Quiero verlo, conocer a Rodolfo, su reno, espero me de una vuelta en su trineo.

Iré a escribirle mi carta ¿qué le pediré? La verdad este año me porté muy bien. Me tiene que traer todo lo que le voy a pedir:

Querido Santa:

Este año me porté de maravilla: en la escuela saqué buenas calificaciones y me porté bien con mis papis.
Quiero que me traigas una bici, una pelota de base ball, unos muñecos de la guerra de las galaxias y…

Gracias Santa, te quiero.

La pondré en el árbol, justo aquí para que la vea. Saldré a buscar a Carlos, mi mejor amigo, para contarle todo.

Por fin es 24 de Diciembre, un día muy soleado, toda la gente apresurada, afinando los últimos detalles, corriendo de aquí para allá, las tiendas abarrotadas, las ofertas al por mayor. Mi mamá en la cocina todo el día, preparando la cena; pierna adobada, espagueti rojo, ensalada de manzana: que rico; esta navidad mi papá se la va a pasar lejos de casa, lo mandaron a una diligencia de su trabajo, que tristeza; empieza a llegar la familia y uno que otro invitado, todo está listo.

Llegó la hora de la cena, a comer, a brindar…y yo ansió la hora de ir a la cama para esperar a que llegue Santa. Se abren regalos, que sorpresa, me ha tocado un tren eléctrico de regalo, los abrazos, los cariños y todo es felicidad y amor, vivíamos momentos de alegría mientras celebrábamos la navidad.

Hora de irme a la cama, de soñar con los angelitos, los familiares se despedían, los amigos e invitados también, mi mamá me decía: vete ha dormir porque sino Santa no va a llegar, recuerda que él llega cuando los niños están dormidos. Si, hasta mañana. Se han ido todos, mi madre recoge un poco y antes de irse ha dormir pasa a mi habitación, supervisa que ya me haya dormido, yo simulo estarlo, cierra la puerta y se va a su cuarto.

Me quedo en mi habitación esperando oír algún ruido… Se escuchó algo de pronto, un ruido, como si abrieran la ventana de algún cuarto, posiblemente de la sala, me levanto de mi cama, nervioso, corro a la ventana a ver si está el trineo con los renos, a fuera, en la calle, no veo nada, tal vez esté en la azotea, ni modo. Abro la puerta de mi cuarto, sigiloso me asomo a ver que es lo que alcanzo a distinguir, no veo nada, salgo y me dirijo hacia las escaleras, desde allí observo y veo una sombra de un hombre robusto y alto, vestido de rojo y con un cinturón negro y con botas negras. Me pregunto si será santa.

– ¡sí, es santa, es santa! -Digo dentro de mí- ¿Pero a dónde va?

Viene hacia acá, corro a mi cuarto me meto a mi cama y me hago el dormido de nuevo. Dejo pasar un largo rato, no pasa nada, me levanto y me asomo con cuidado y lo veo que abre la puerta del cuarto de mi mamá, pienso -¿le traerá algún reglo?-…Me iré a fijar, se empiezan a escuchar ruidos raros, me asomo a través del cerrojo y no alcanzo a ver nada, todo está a media luz, pego la oreja a la puerta y pongo atención.

Escucho a mamá jadear y a Santa pujar, como si se fatigaran, como si estuvieran haciendo ejercicio o algún esfuerzo, mamá le decía: sí, así, síguele, dale, dale, duro, más, empújalo más, así, vamos, páralo, páralo, sigue así, vas bien, duro, dale duro, venga, ahora voltea, al revés, deja me volteo ¡me lastimaste! Tonto, salvaje, por ahí no, pon la mano acá, eso ahí, agárralas bien, apriétalas, no dejes que se caiga, así duro, mantenlo así, duro, venga lo tienes. Los dos jadeaban y suspiraban, como si se les fuera el alma. Él le decía: toma esto, eso, ahí te va, apriétalo bien, más, toma, toma, así es como lo quieres, pues ahí lo tienes, voltéate, cógelo, vamos, así, muévete, muévete, así, sujétalo, muévelo, levántalo, venga, venga, con la boca, sí, sí, te lo rompo, cuidado ¡es grande! Acomódate bien, ahora súbete tú, si, pónmelo aquí, encima, vamos nena, déjamelo así… ¿ya lo saco? ¿en donde los quieres? Aquí, no, mejor acá, sí, acá, acá, ¡ah! listo…de pronto ¡auch!…Se calló algo, yo pegué la carrera de regreso a mi cuarto, ellos se asomaron rápido, escucharon mis pasos, apresurados, no me vieron, se dirigen hacia acá, a mi cuarto, corro a meterme entre las sabanas, yo me hice, otra vez, el dormido, nada, no pasó nada -¡fiu!-.

Lo último que escuché fue que el papá de Carlos se despidió de mi mamá, lo vi cuando salió de mi casa, lo vi marcharse a través de mi ventana.Ya no quise saber más.

Me pregunté – ¿Santa Clos es el papá de Carlos? ¿Qué hacía en la habitación de mamá y qué hacía con mamá?
Mañana lo primero que vo hacer es preguntarle a Carlos, que me lo diga todo, seguro él lo sabe todo…pinche Carlos, que poca madre, porque no me lo dijo antes, me las va a pagar, mañana que lo vea al hijo de su…Y que me quedo profundamente dormido.

Al día siguiente todo el mundo se levanto a jugar con lo que le había traído Santa. Yo indignado, por la penosa situación que viví ayer, salí a buscar a Carlos, para decírselo y reclamárselo, todo. Ni siquiera me fijé si me había traido algo “Santa”.

Ahí va, le echaré un grito

-¡Carlos, Carlos! ¡hey…Carlos! ven acá cabrón, hijo de …¿qué crees?…¿por qué no me lo habías dicho? Hijo de toda tu…mamá.
-¿qué pasa Ramón?
-Por qué si los sabías, no me lo habías dicho antes, Carlos…no te golpeó no mas porque…bueno.
-¿qué pasa? ¿a caso no te trajo nada Santa Clos?
-Santa, Santa…ahora sé por qué a ti te traen todo lo que pides, méndigo.
-Espera, no entiendo nada, me podrías explicar, Ramón ¿qué es lo que pasa?
-Bien Carlos pon atención, wey…Porque no me habías dicho nada…ayer sorprendí, en la madrugada, a tu papá en mi casa, en el cuarto de mi mamá ¿por qué no me lo dijiste antes?
-…que mi papá le pone con tu mamá…
-No wey.
-Entonces ¿qué? Ramón, qué es lo que no te dije antes, Ramón, ¿qué?…
-Que Santa Clos es tu papá, pinche Carlos.

En eso, que sale la mamá de Ramón y le grita: ¡Ramón, Ramón, ven acá! ¿Por qué no abriste tus regalos? Ven, Vamos a casa para que veas lo que te trajo Santa…entraron a la casa y vio una enorme cajota y varios regalos más, al que más atención le puso fue a la cajota, una mega autopista.
-¡En la madre! ¡Qué pinche regalote me trajo Santa!
Mientras tanto, la mamá se decía: Si no ha sido por la ayuda del papá de Carlos, me cae que no hubiera podido bajar los regalos de Ramón, estaban bien pesados.

Creo que no le di las gracias al Don, en fin.

4 comentarios

Archivado bajo historia

4 Respuestas a “Santa Clos es tu papá

  1. MiNe

    Que cruel! pero muy muy bueno… Saludos

  2. Mytho

    Jajajajjajajajjaa, che ezequiel,,, ya decíá yo que carlos no podía ser el hijo de Santa Clos y del famosísimo Sancho al mismo tiempo! :O

  3. Mich

    Jajajaja Muy bueno, cruel, pero bueno. Saludos.

  4. MiNe

    Nene… dejame decirte que todavia espero los blues que me estabas mandando.. y gracias a la maldita de mi compu.. no llegaron… pero todavia espero.. -ya pise tierra mexicana- Saludos.

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