Va por las calles
de la ciudad.
Perdida entre
calles, avenidas y callejones
sin salida.
Trae una pena en el alama,
una botella de tequila
que le cura las heridas,
y un reboso, que la abriga,
de seda.
Llorando va por sus hijos,
hijos secuestrados,
mutilados, ahogados,
desaparecidos,
¡hay mis hijos!,
nadie vio nada,
nadie escucho nada,
nadie le dice nada,
estaban pendientes
en la telenovela.
Quieres que te devuelvan
a tus hijos.
Yo quiero que [...]
