Someday I’ll wish upon a star
And wake up where the clouds are far
Behind me.
Where troubles melt like lemon drops
Away above the chimney tops
That’s where you’ll find me.
Somewhere over the rainbow
Bluebirds fly.
Birds fly over the rainbow.
Why then, oh why can’t I?…
Hace un buen que no me encuentro con uno completo como el que captaste mi amigo..
bellas tus fotos!!
El terror que producen las uñas
cuando se clavan en el aire,
algo así como la pupila ametrallada
por la primera luz después del sueño,
como las palabras en su doble trampa
de muro y de espejo,
como la heroica decisión
de seguir esperando no se sabe qué.
Cierto que la estupidez
(que posee una peligrosa capacidad
para tomarse a sí misma en serio)
dulcemente asesina.
De un tiempo a esta parte
se vigila los pies sin disimulo,
convencido de su incierta trayectoria.
Y alguna vez se los quita
ante el estupor de los transeúntes
no sin antes haberse disculpado.
En otros momentos en su dormitorio,
cuando la soledad es más intensa,
les da un giro de ciento ochenta grados
y se pone a rezar un padrenuestro
a los pies de la cama.
5 comentarios
Mayo 25, 2009 a las 5:03 am
Someday I’ll wish upon a star
And wake up where the clouds are far
Behind me.
Where troubles melt like lemon drops
Away above the chimney tops
That’s where you’ll find me.
Somewhere over the rainbow
Bluebirds fly.
Birds fly over the rainbow.
Why then, oh why can’t I?…
Hace un buen que no me encuentro con uno completo como el que captaste mi amigo..
bellas tus fotos!!
besos y un abrazo!!
PD: espero te encuentres bien!!! portadito!
Mayo 25, 2009 a las 2:13 pm
Bella canción, me faascina.
Besos coloridos.
Mayo 25, 2009 a las 6:39 pm
Mayo 26, 2009 a las 2:22 pm
Ah, que lindo, en mi isla los veo a menudo
*Nereida*
Junio 1, 2009 a las 4:34 pm
El terror que producen las uñas
cuando se clavan en el aire,
algo así como la pupila ametrallada
por la primera luz después del sueño,
como las palabras en su doble trampa
de muro y de espejo,
como la heroica decisión
de seguir esperando no se sabe qué.
Cierto que la estupidez
(que posee una peligrosa capacidad
para tomarse a sí misma en serio)
dulcemente asesina.
De un tiempo a esta parte
se vigila los pies sin disimulo,
convencido de su incierta trayectoria.
Y alguna vez se los quita
ante el estupor de los transeúntes
no sin antes haberse disculpado.
En otros momentos en su dormitorio,
cuando la soledad es más intensa,
les da un giro de ciento ochenta grados
y se pone a rezar un padrenuestro
a los pies de la cama.