
Otra vez con este sentimineto a flor de piel.
¿cómo deshacerme de él?
No puedo, es más fuerte que yo.
Caminando en la noche, por las calles desiertas, como un paría, miro el cielo estrellado; no llevo ningún rumbo, voy a ciegas, a donde el destino me lleve. Con esta anforita de tequila, que me va curando las dolencias del alma, me da calor y valor. Embriagado de… amor, me paro en una esquina, no agunato más…y como un loco desaforado grito tu nombre ¡Soledad! Y me pregunto: ¿dónde estás? ¿por qué no has venido a…verme?
De regreso a casa, decepcionado por no encontrarte, por no saber tu dirección: nada sé de ti, sólo sé que existes nadamás para mí. Eres mi mujer amante, mi Soledad. Si tan sólo supieras cuánto te necesito en este momento. Saco la llave del bolso de mi pantalón, intento insertar la llave en el cerrojo, pero es inútil, el pulso me falla; maldito tequila como te odio. La puerta se abrió; yo buscándote y tu aquí, en mi casa. Saliste a abrirme la puerta con tu negliyé de seda negra. Me arrebataste la ánfora de alcohol, la bebiste impasiente, no dejaste ni una sola gota…me tiraste al piso, tu ropa se deslizo delicadamente sobre tu piel…tu brasier salió volando a través de la venta; no me dejaste ni siquiera cerrar las persianas. Y, como un salvaje, te arranqué la tanga roja que vos traías, comencé a acariciar tus piernas, me tomaste de la cabeza y me aventaste, quedé acostado, tú, parada, moviendo tus caderas como una danzante arabe; me estabas volviendo loco.
Mientras bailabas, yo me arrancaba la camisa, me desabotonaba el pantalón, impaciente; aventaba los zapatos, los calcetines…ya desnudo completamente, te grité, eufórico y exitado, por el vaivén de tus caderas, ¡siéntate en mi cara, quieres que sea mas explicito! Lo hizo, y fue ahí donde comenzo el juego de seducción. Tú me arañabas con tus largas uñas, teñidas de rojo, rasgabas mi pecho y mi espalda. Nos revolcamos como un par de salvajes, indomables, en la selva de la lujuria. Te decía que, está noche sería tu violador…pero, nuevamente, el violado fui yo.
Tus pensamientos, tus deseos más ardientes, incendiaron mi habitación, pero los satisfaciste a placer, quedaste agotada. Te dormiste. Te cargué y te llevé a la cama, te acosté y te dejé, entre las piernas, una rosa roja, en botón como te gustan. Me vestí y salí por otra anforita de tequila y unos cigarros, al regresar ya no estabas, me dejaste un beso de carmín en el espejo del baño, y con el labial escribiste “cuando yo me haya ido, te envolveran mis piernas” , corrí a la venta, te vi caminando con tu vestido rojo, tus zapatos de tacón y te grité ¡S O L E D A D, N O M E D E J E S!…
Prendí un cigarrillo y no te quité la mirada hasta que doblaste en la esquina. Cerré la ventana y las persianas. Abrí la anforita y la consumí, toda, de un sólo trago, aventé la botella, me tiré en la cama y me dormí envuelto entre…tus piernas.

8 comentarios
Julio 12, 2007 a las 11:14 pm
Excelente! lo comparto contigo…
Julio 13, 2007 a las 6:48 pm
Pasando a Saludarte, Ya regresare pronto.. creo yo.. Besos y cuidate!
Julio 17, 2007 a las 12:33 am
Interesante…
Las mujeres son motivantes.
Julio 17, 2007 a las 12:41 am
…E inspiradoras.
Noviembre 28, 2007 a las 6:24 pm
Germías:
Entré a tu sitio, buscando una foto para ilustrar un tema llamado Soledad. Es increíble cómo una misma imágen puede ilustrar tan distintos sentimientos. Elegí ésta imágen, porque describe exactamente lo que es para mí la soledad. Un remanso de paz de donde surge un nuevo ser.
Y para tí la misma imágen te significa otra cosa. Entré buscando una foto y salí con el corazón lleno de hermosas poesías. Felicidades por tu inspiración.
Laura.
Marzo 24, 2009 a las 6:20 am
gua muy lindo felicidades realmente es muy impactante el sentimiento que hay aqui mil gracias por tener este espacio tan lindi e inspirador
Agosto 14, 2009 a las 3:17 pm
hola…
es algo muy inspirador…. me agrada…. kada vez q entro al inter…. me doy un tiempo para volverlo a leer….. me ayuda a olvidar muchas kosas…. =)
Agosto 21, 2009 a las 2:10 am
Muchas gracias por las frecuentes visitas, Zander. Me da gusto que sirvan de algo mis escritos. Cuando quieres entrar a ésta tu casa.